“El Señor me lo pedía a gritos”

El 12 de octubre de 1919, una joven, hija del marqués de Pidal, atravesó la puerta del Carmelo de El Escorial (Madrid) y dejó de ser Maravillas Pidal y Chico de Guzmán para convertirse en la hermana Maravillas de Jesús. Unos meses antes –el 30 de mayo–, España había sido consagrada al Corazón de Jesús en el Cerro de los Ángeles.

En la soledad de su celda, nuestra carmelita descalza daba vueltas al abandono del lugar en el que se encontraba el Sagrado Corazón, a la falta de culto y a lo expuesto que estaba a cualquier acto vandálico o sacrílego.

En junio de 1923, meses antes de su profesión solemne, recibió del Señor la inspiración de fundar un Carmelo en el Cerro de los Ángeles. Dada su humildad, su vocación al silencio y la soledad, prefirió callar, pero llegó un momento en que expuso su idea a su antigua maestra de novicias, la madre María Josefa del Corazón de Jesús, y supo por ella que otra religiosa de El Escorial, la hermana Rosario de Jesús, compartía idénticos deseos. A este grupo se unió la novicia Josefina de Santa Teresa, siendo estas cuatro carmelitas descalzas las fundadoras del Carmelo del Cerro.

Bálsamo para las heridas

Vista aérea del monumento al Sagrado Corazón en Cerro de los Ángeles en el año 1919.

Durante toda su vida, la hoy santa Maravillas de Jesús guardó siempre un silencio total y absoluto sobre la inspiración que recibió. A veces, comentaba con sus monjas que la fundación del Cerro el Señor se la pedía “a gritos”.

En una relación que narra la fundación, se encuentra un papel en el que se lee: “El Cerro se representó. Aquí quiero que tú y esas otras almas escogidas de mi Corazón me hagáis una casa en que tenga mis delicias. Mi Corazón necesita ser consolado y ese Carmelo quiero que sea el bálsamo que cure las heridas que me hacen los pecadores. España se salvará por la oración”. El 19 de mayo de 1924, las cuatro carmelitas –Maravillas, María Josefa, Rosario y Josefina– salieron de El Escorial, y se postraron ante el monumento al Sagrado Corazón de Jesús en el Cerro de los Ángeles y bajaron a Getafe, a la pobre casita en la que vivirían. Tuvieron que pasar dos años hasta que por fin el 31 de octubre de 1926 se instalaron en el nuevo Carmelo del Cerro. La madre Maravillas fue la primera priora y al poco tiempo la comunidad estaba completa.

JAVIER ONRUBIA REBUELTA

En «Corazonada #2»

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