Olga María del Redentor: «Evangelizar es gritar al mundo que alguien nos ama»

La madre Olga María del Redentor, priora de las Carmelitas Samaritanas del Corazón de Cristo, inauguró el Congreso de Evangelización Sus heridas nos han curado con una ponencia en la que reflexionó sobre el misterio del Corazón de Cristo en la Basílica del Cerro de los Ángeles, ante una nutrida concurrencia.

En su alocución, la religiosa recordó que «evangelizar no es teorizar, sino gritar al mundo que alguien nos ama, y nos ama gratis», por lo que invitó a los fieles cristianos a «no encerrarnos».

«Hay que tocar las heridas del mundo. Como Cristo, que tocó a los leprosos y les devolvió la esperanza y la dignidad”, señaló la madre Olga María del Redentor.

La priora de las carmelitas samaritanas conminó a los fieles a «estudiar el Evangelio para descubrir cómo reaccionaba Jesús, porque todo lo que llena su Corazón es un misterio insondable».

«Celebrar el misterio del Corazón de Cristo es una vocación que todo cristiano ha recibido y que esta llamado a testimoniar en todos los ámbitos y momentos de su vida. Hay que evangelizar por contagio. Que la gente vea que somos felices en nuestra vida, quieran lo mismo y busquen ese camino», señaló la madre Olga María del Redentor.

Para la priora de las carmelitas samaritanas, la tarea de cualquier cristiano es «salir al encuentro del otro, que es nuestro hermano, y acoger y cuidar. Eso nos exige estar vigilantes, vivir en vigilia atentos a las necesidades del hermano».
«Tenemos que ir por la vida sembrando amor, sin descanso, porque el Amor de Dios no se cansa. Dios siempre esta esperando a todos. No da a nadie por perdido», añadió.
La religiosa invita a los fieles a «celebrar el misterio del Corazón de Cristo con la vida entera» y a «ir por el mundo sembrando amor». «Hagamos que la gente palpe a Jesús», señaló.
Para la madre Olga María del Redentor, los cristianos tenemos que ser un modelo de felicidad. «Para evangelizar, hay que hacer que los otros se pregunten por qué nos amamos tanto, por qué nos ayudamos tanto, por qué nos sostenemos. Porque somos cristianos”.
Para ella, la evangelización nos lleva a salir a buscar a los hijos pródigos. «Cuando nuestros hermanos heridos vuelvan, salgamos a recibirles con los brazos abiertos. Para Dios nadie está irremediablemente perdido”, afirmó.

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