Peregrina al Cerro siguiendo tu ‘Corazonada’

Los peregrinos que visiten el Santuario del Sagrado Corazón en el Cerro de los Ángeles (Getafe) durante este Año Jubilar convocado con motivo del Centenario de la Consagración de España al Corazón de Cristo ya pueden obtener su Corazonada, un documento firmado por el obispo Mons. Ginés García Beltrán que acredita su paso por este lugar santo y la posibilidad de lograr la indulgencia plenaria.

La peregrinación hasta este Santuario ubicado en el centro geográfico de la Península Ibérica es uno de los requisitos necesarios para que un católico pueda lograr el Jubileo durante este tiempo especial de gracia concedido por el papa Francisco a la Diócesis de Getafe.

Para conseguir su Corazonada, los grupos que hayan concertado su visita previamente deberán remitir el nombre y los apellidos de los peregrinos, con sus respectivos correos electrónicos al mail [email protected], con 15 días de antelación a su llegada al Cerro de los Ángeles.

Al término de la visita al Santuario y de haber realizado el itinerario establecido, los peregrinos recibirán sus respectivas Corazonadas en el Centro de Acogida a visitantes instalado junto al templo del Sagrado Corazón, previa entrega de un donativo de un euro.

Los grupos podrán concertar sus visitas al Santuario del Sagrado Corazón poniéndose en contacto con el Centro de Acogida de peregrinos, bien a través del correo electrónico [email protected] o del número de teléfono 682 904 897, que presta atención de lunes a viernes entre las 10.00 y las 14.00 y entre las 16.00 y las 19.00 horas, y los sábados, de 10.00 a 14.00.

En caso de necesidad, los grupos de peregrinos tendrán la posibilidad de alojarse en hoteles concertados próximos al Cerro de los Ángeles.

Además de recorrer el Santuario del Sagrado Corazón, para conseguir la indulgencia plenaria los peregrinos deberán confesarse, asistir a misa y comulgar durante los ocho días previos o posteriores a su visita al Santuario, cruzar la Puerta Santa de la basílica del Cerro de los Ángeles, rezar por las intenciones del Santo Padre y rechazar el pecado y desear erradicarlo por completo de sus vidas.

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