Promesa y cumplimiento

El corazón humano anhela el cumplimiento de promesas. Su deseo le abre de manera permanente al don de verdad, bien y belleza que lo que le rodea promete. La historia de salvación que Dios realiza con los hombres es también un permanente coloquio de promesa y cumplimiento. Las promesas hechas a los antiguos padres se han cumplido en nuestro Señor Jesucristo. Su muerte y Resurrección son promesa renovada de la plenitud de su Reinado.

El corazón humano está herido porque escuchó la falsa promesa del tentador y, desde entonces, su deseo de libertad, de amor y de gozo cae en la trampa de las falsas promesas. Esta herida es curada por otra herida, la del corazón del Único que promete la redención y en su cumplimiento desborda todo lo que el hombre pueda esperar.

El joven Bernardo Francisco de Hoyos experimentó el amor de Dios de una manera inefable estudiando una devoción para él desconocida: el culto al Sagrado Corazón de Jesús; sintió, además, como llamada el deseo de extender esa devoción en España. El 14 de mayo de 1733 en Valladolid, en la acción de gracias de la Comunión, este joven estudiante jesuita escucha en su interior una promesa: “Reinaré en España y con más veneración que en otras partes”.

Inmediatamente, se consagra al Corazón de Jesús, en la fecha (viernes posterior a la octava del Corpus) que será establecida como día de la fiesta litúrgica por Pío IX en 1856. La devoción se extiende entonces por España, Filipinas e Hispanoamérica, la España referida en la promesa de 1733. En otro mes de mayo, casi dos siglos más tarde, en el Cerro de los Ángeles, España es consagrada al Corazón de Jesús por el rey Alfonso XIII en una época de auge del Reinado social de Cristo.

La consagración de España forma parte de una serie que comienza en Ecuador en 1874 y llega, hasta ahora, a Perú en 2016. La consagración de una nación invita a sus ciudadanos a hacerla fecunda consagrándose a su vez y llevando el amor que brota del Corazón traspasado a la vida social y pública. 

Renovar en 2019 la consagración de España al Corazón de Jesús es una propuesta a entrar en el dinamismo de promesa y cumplimiento y así salir a la plaza pública y comunicar la alegría de la misericordia y hacerla eficaz en el ejercicio de la caridad política y las obras de misericordia, y, de esta manera, ofrecer a nuestros contemporáneos el cumplimiento de la promesa que está inscrita en el corazón de cada hombre por el mismo hecho de haber sido llamado a la vida.

LUIS JAVIER ARGÜELLO
Obispo auxiliar de Valladolid

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