Una santa en el Cerro de los Ángeles: la madre Maravillas de Jesús

La Diócesis de Getafe tiene su centro espiritual en el Cerro de los Ángeles, donde vivió una santa: Maravillas de Jesús, carmelita descalza.

El 31 de octubre de 1926, fiesta de Cristo Rey, se instalaron en el Con-vento del Sagrado Corazón de Jesús y Nuestra Señora de los Ángeles, en el Cerro, la madre Maravillas y las otras diez de religiosas que la acom-pañaron en la fundación.

Allí fueron pasando los años, con la llegada de nuevas vocaciones, hasta 1931, cuando el 14 de abril fue proclamada la II República. Este hecho dio paso a una profunda y continuada inestabilidad política, económica y social, acompañada por un anticlericalismo muy agresivo y absurdo.

Ya en mayo se quemaron algunos conventos e iglesias en Madrid. Como era de esperar, el Cerro de los Ángeles también fue un objetivo desde el primer momento.

La madre Maravillas solicitó per-miso al nuncio y al general de los carmelitas descalzos para poder salir de la clausura y defender el monumento al Sagrado Corazón en caso de profanación o ataque.

El alcalde de Getafe, un anarquista al que llamaban El Ruso y que había estado varios años exiliado en Fran-cia, solía acudir al Cerro, y le gustaba

hablar en francés con la madre Maravillas, a quien respetaba y a quien protegió el 1 de mayo de 1936, cuando un grupo de hombres pretendía saltar las tapias del Carmelo.

Si cinco años duró la tranquilidad en el Cerro, desde la fundación hasta la llegada de la II República, otros tantos duró la inestabilidad y los peligros hasta que tuvieron que abandonarlo definitivamente.

Ese momento llegó el 22 de julio de 1936, cuatro días después de iniciarse la Guerra Civil, cuando varios camiones de guardias de asalto subieron desde Getafe enviados por El Ruso y se llevaron a las monjas.

Antes fueron a postrarse a los pies del monumento al Sagrado Corazón de Jesús y a ofrecerse como víctimas.

En Getafe estuvieron en calidad de detenidas en el Convento de las Religiosas Ursulinas, y desde este lugar pudieron escuchar las explosiones que derribaron la imagen del monumento del Corazón de Jesús.

La madre Maravillas pidió a sus monjas que subieran todas al desván para acompañar al Sagrado Corazón caído y perdonaran a “aquellos infelices”.

El 14 de agosto, por indicación de El Ruso, se fueron a Madrid. La madre Maravillas no volvería al Cerro hasta tres años después.

JAVIER ONRUBIA REBUELTA

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