Una feligresa mexicana consigue que su país se consagre al Sagrado Corazón

El pasado 30 de junio no sólo fue un día importante para España, debido a la renovación de la Consagración del país al Sagrado Corazón, de la que se cumplían cien años. También lo fue para México, gracias a la iniciativa de una feligresa de aquella nación, que, por propia iniciativa, terminó consiguiendo que se rezara una oración de consagración de su patria al Corazón de Cristo.

María Teresa Barraza reconoce que se enteró de forma providencial a través de internet del Centenario de la Consagración de España al Sagrado Corazón y del Año Jubilar concedido por el Vaticano a la Diócesis de Getafe con este motivo, y algo empezó a suceder en su interior.

«Es conmovedor e impactante ver que en el conjunto escultórico del Cerro de los Ángeles se encuentran Isabel la Católica y Hernán Cortés. Esto me hizo reflexionar sobre la importancia y la trascendencia de la llegada de la fe y la cultura  a mi patria, sobre los lazos indisolubles que unen España e Iberoamérica, y sobre mi amor por España: la Madre Patria. Y, como no podía ser de otra manera, pensé en estar presente en este gran acontecimiento histórico, de Historia de la salvación», reconoce desde México esta doctora en Humanidades.

Por razones de trabajo, Barraza no iba a poder desplazarse hasta Getafe para participar en la ceremonia de renovación de la Consagración, pero necesitaba unirse en intenciones. Así que habló con un sacerdote español afincado en México para pedirle que hiciera algo.

Así nació la idea de ponerse en contacto con el cardenal emérito mexicano Juan Sandoval, al que le propusieron unirse en intenciones a la Iglesia española y a la Diócesis de Getafe y consagrar simultáneamente al país americano al Sagrado Corazón.

«Todo se fue dando providencialmente. Informamos también a la colonia española radicada en Guadalajara (Jalisco), y el 30 de junio se ofició una misa solemne, para la que el cardenal emérito Juan Sandoval redactó la Oración de consagración de la nación mexicana al Sagrado Corazón. El propio Mons. Sandoval celebró la Eucaristía en la Parroquia Dulce Nombre de Jesús, en la que están las criptas de dos mártires mexicanos», explica Barraza.

A esta ceremonia se unieron numerosos fieles, amigos y miembros de diversos apostolados.

Además, la oración de consagración fue difundida por varios Estados mexicanos y, el mismo 30 de junio, fue rezada también en la iglesia de Santa Rita, en la colonia de Chapalita.

«Confío en la Misericordia de Dios para comenzar a ver los frutos de esta gran iniciativa de la Diócesis de Getafe, que ha irradiado su luz, no sólo sobre España, sino también sobre toda Iberoamérica», afirma Barraza.


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